Si la economía mexicana crece por encima de lo proyectado por el Fondo Monetario Internacional, como sostiene la Secretaría de Hacienda, el efecto podría sentirse de forma directa en las pequeñas y medianas empresas del país.
Un crecimiento económico superior al esperado puede traducirse en mejores oportunidades de negocio, mayor acceso al crédito, incremento en el consumo y nuevas posibilidades de integrarse a cadenas de suministro nacionales e internacionales, de acuerdo con el planteamiento oficial.
El secretario de Hacienda, Edgar Amador, ha señalado que indicadores como el empleo formal y el consumo interno muestran resiliencia, elementos que resultan clave para el desempeño de las PyMEs, altamente dependientes del mercado interno.
Sin embargo, la evolución real de la economía seguirá dependiendo de factores externos que las pequeñas empresas no controlan, como la relación comercial con Estados Unidos, la inflación internacional y la estabilidad de los mercados energéticos.
Entre las posibles implicaciones que identifica el propio Gobierno están una mayor confianza de inversionistas, impulso a proyectos de expansión empresarial y mejores perspectivas para negocios ligados a la manufactura y el mercado interno.
Las próximas negociaciones del T-MEC serán determinantes para saber si este escenario optimista se traduce en beneficios concretos y sostenidos para el sector empresarial de menor tamaño en el país.


